Mejoras en las sentencias de despido improcedente

despido improcedente

Muchas personas se preguntan a veces cual es la diferencia entre un despido procedente y un despido improcedente. En este artículo intentaremos explicar un poco la diferencia, así como también como están evolucionando los casos y como es de necesario un despido improcedente preaviso para poder tener un poco de margen si queremos actuar con la ley de nuestra parte.

¿En qué consiste el despido improcedente?

Hay muchas personas que han tenido que ver como los han despedido. A veces no hay causas negativas, al contrario: la mayoría de despidos que se han realizado en estos últimos años es simplemente la respuesta a razones económicas: poco dinero en la empresa, recortes, baja facturación, pérdida de clientes, etc. Si bajan las ventas y bajan los ingresos, uno de los principales perjudicados es siempre el trabajador.

Pero claro, cada despido es diferente a los demás, y si tenemos la sospecha de que hemos sido víctimas de un despido hecho de forma improcedente, entonces nos tendremos que poner en manos de abogados para intentar conseguir una buena indemnización o, en el mejor de los casos, hasta la misma reincorporación a la empresa.

¿Cuándo sería un despido procedente?

Hay varias razones, pero una de las más comunes es cuando se trata de una cuestión de disciplina. Si un trabajador se salta la normativa laboral, no cumple con su deber, llega tarde continuamente o se ausenta sin justificación… o incluso se comporta mal con sus compañeros o con sus superiores, entonces no hay más que hablar: este despido está totalmente justificado porque a la empresa no le interesa tener un trabajador así. Cuando se trata de uno de estos casos, no hay indemnización. En cambio, si fueran otras causas no disciplinarias (por ejemplo, que se demuestre que la empresa no tiene dinero para pagar a sus trabajadores), entonces nos correspondería una indemnización de 20 días por año trabajado, además de pagar todo lo que se debe: última nómina, vacaciones no disfrutadas, etc. Otra ventaja de estos despidos, por decirlo de alguna manera, es que nos arreglan los papeles para poder cobrar en el INEM la prestación por paro que nos corresponde.

¿Y cuándo será improcedente?

Este tipo de despido se da cuando no hay razones que afirmen que se deba despedir a la persona. Es decir: si no ha habido ningún mal comportamiento por parte del empleado o la empresa no ha podido demostrar que hay pérdidas económicas suficientes, entonces el trabajador afectado podrá reclamar lo que le toque por ley. A diferencia del caso anterior, en los despidos improcedentes se tiene derecho ya no solo a lo que nos corresponde sino también a ser indemnizado por la empresa o entidad.

En los últimos meses y a causa de la crisis, son muchas las empresas que han intentado sacarse de encima a algunos trabajadores. Es muy importante que si te encuentras en esta situación no firmes ningún papel de baja voluntaria sin antes consultar a un abogado experto en temas laborales, ya que si lo haces difícilmente podrás conseguir luego una indemnización.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *